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¿Dónde está Ripoll… y Caker?

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Hace un par de semanas que nos estamos preguntando por la suerte del detective Nahúm Caker. La verdad es que estamos preocupados. No sabemos nada de él y, según lo que nos había dicho, ya tendría que haber vuelto.

Algunos de ustedes recordarán que hace más de un mes que el Dr. Nahúm partió a Israel para cerrar uno de los negocios de un destacado miembro de la comunidad judía de Ripoll. Dicho viaje, nos aseguraba Caker, era una oportunidad ventajosa para continuar la búsqueda del desaparecido Natán Ripoll; a quien hoy más que nunca, desde la salida de su libro Morir Afuera, nos gustaría poder devolverle algo de todo lo que nos dio.

Es cierto que el optimismo de Caker acerca de la posibilidad de obtener alguna pista sobre el paradero de Ripoll en "Tierra Santa"(?) se basaba en argumentos no del todo descabellados, aunque algo bizarros, pero convincentes y científicos a más no poder.


La situación para nosotros es incómoda y nos inquieta. Perdemos al autor de nuestro libro y ahora sucede que el que ha desaparecido es el detective que lo buscaba. Cualquier malpensado diría que no queremos encontrarlo.


De momento no descartamos la posibilidad de contratar a otro detective para localizar a Caker, lo que también podría ser un asunto de nunca acabar, dado que el conflicto en Palestina día a día se complica en giros internacionales de remota solución.


Lamentando no tener más novedades por el momento nos despedimos con la esperanza de volver a ver a Natán Ripoll y a Nahúm Caker sanos y salvos, y aprovechamos este comunicado para pedir ayuda para las víctimas, y que no se repitan los bombardeos sobre los niños de Gaza, ni que los jóvenes israelíes sean sacrificados como soldados en una carnicería. Por el amor de Hashem: Caker no te alistes! PAZ. 

Caker por Ripoll

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Queridos:

¿Cómo están? Por mi parte aquí me tienen, pletórico de proyectos y novedades. No sé si les he contado que Dora Diamant, mi amiga que vive en Ripoll, es una gran cantante y actriz retirada. Esta espléndida mujer ha recorrido todos lo grandes escenarios de Europa del Este con sus viejas canciones en yiddish, acompañada por la célebre orquesta klezmer Charlatan. Lo que sí creo haberles contado es que, a pesar del gran éxito que tenía, lo dejó todo por amor a un empresario perfumista, que cometió el error de perder, por una aventura inexplicable, a este pedazo de mujer, junto con el pedazo de fortuna que tenía. Resultado de este accidente domestico, mi querida Dora vive retirada como una princesa judía. Retiro que interrumpe dos veces a la semana para dar clases de canto en un orfanato de la zona y para dirigir el coro de la residencia de ancianas Shekiná. Es una mujer tan delicada, atenta y generosa, que cada primer viernes de mes suele convidar a sus amigos con fantásticos ágapes para recibir el Shabat.

Cuando le comuniqué mi viaje a su ciudad aprovechó la ocasión para celebrar Rosh Hashaná, la festividad de inicio del año judío, junto con algunos miembros de la pequeña, pero alegre y cada vez más pujante comunidad judía de Ripoll. Estaban: Franklin Kleinman, el rabino de Ripoll, que es un joven uruguayo venido especialmente de Chicago para dirigir el ritual en la nueva sinagoga; Marcos Kazakov, el hazan, dueño de una voz finísima y también responsable de las circuncisiones de los niños de la comunidad; Berta Singerman, la archivera del Museo de Historia delos Judíos de Girona; Shaul Guirli, el fundador de la casa Catalano-Israelí, con  sucursal en Ripoll y Aarón Shiker, un importador de vinos que acaba de abrir una pequeña boutique de productos judíos, como regalo de cumpleaños para su atractiva esposa Zelde.

Después de los exquisitos Yaprakes, del Pollo Gan Eden, el Borsch y los postres pasamos al salón para beber cognac, vodka, el whisky escocés que traje de mi viaje anterior y un licor local hecho con hierbas de la región, no del todo de mi agrado pero muy adecuado para digerir el festín.

Allí en el salón, en una charla entusiasmada sobre su trabajo de interpretación de manuscritos de la Edad Media, Berta, la archivera, me contó que en 1391, después de los ataques e incendios en los calls (barrios judíos medievales de Cataluña), la comunidad judía se empequeñeció y que en 1492, cuando se dictó la expulsión definitiva de judíos y musulmanes, las persecuciones los obligaron a partir o convertirse. Fue en la conversión que muchos apellidos tomaron formas onomásticas curiosas. Una de las teorías al respecto es la que sostiene que los apellidos que tienen nombre de oficio o topográfico provienen de un judío converso en la Edad Media. Apellidos de oficio pueden ser Sabater o Zapatero, en su variante castellana, como el del ex presidente, también Oller (que es el constructor de ollas), Carretero, Herrero, Ferrer, etc.; de ciudades o gentilicios serían Catalán o Català, Gironés, Tarragona, Barcelona, y muchos otros de esa clase.

Ahí llegamos a la conclusión de que, como tanto otros, el apellido Ripoll tiene altas probabilidades de ser judío, por ser nombre de ciudad. Ahora, lo cierto es que no sabemos si Natán Ripoll tenía conocimiento de su ascendencia judía. Aunque está el detalle, no poco relevante, de que Natán es un nombre judío, que además es la tercera persona masculina del verbo “dar” en hebreo, me recordó Berta, en la segunda ronda del cada vez más aclamado whisky escocés. Y ahí mismo, después de la sobremesa, comenzamos a hilvanar toda una serie de coincidencias encadenadas por demás sorprendentes, pero a mi criterio muy bien encaminadas. Por ejemplo, cuando en su momento me leí, de pe a pa, el manuscrito de Morir Afuera, para conocer el intríngulis mental de Ripoll, me encontré algunos detalles incomprensibles que ahora tendrían cierta explicación, si tenemos en cuenta la hipótesis que me sugiere la experta.

Ustedes se habrán dado cuenta que la obra de Ripoll está trufada de términos en yiddish, que yo identifico más que bien, gracias a mi bobe y a mi propia mámele querida. Por otro lado el nombre de la mujer de Ripoll, Débora Levi, abre otro cajón de casualidades e indicios: Deborah o Débora en hebreo quiere decir “abeja” y Levi es la tribu a la que le tocó el rol sacerdotal cuando se hizo el reparto de la tierra prometida entre las doce tribus de Israel. Se trata de un apellido muy apreciado para los rituales de las sinagogas, tanto que entre los siglos XIX y XX lo adoptaron masivamente muchos judíos que emigraron a América. Así que de lo que no hay dudas es que Débora sí debía tener ascendentes judíos, no sabemos si por parte de madre; lo cual la convertiría a ella en judía, por la ley que señala que judía es toda aquella persona que nace de vientre judío.

El fundador de la casa de la amistad catalano-israelí de Ripoll, el sr. Shaul Guirli, nos sacó de estas corazonadas cuando escuchó de lo que hablábamos y se puso a explicar a viva voz que en los últimos años ha proliferado mucho el turismo israelí y americano por Cataluña, debido a la difusión que se ha hecho en diversas publicaciones, tanto científicas como turísticas, de la red de calls que se dispersan por todo el país. Los turistas judíos vienen a pasar unas vacaciones, pero también llegan a buscar los rastros de las antiguas comunidades judías medievales. Antes este turismo se concentraba en Europa del Este, pero desde hace un tiempo se está tomando conciencia de la historia que une al pueblo judío con el Mediterráneo, Cataluña y la antigua Sefarad. No sólo llegan israelíes o norteamericanos, también han comenzado a llegar contingentes de judíos franceses, brasileros y argentinos buscando sus raíces catalanas y aprovechan para hacer senderismo o bañarse en la Costa Brava.
Algunos emprendedores han encontrado una veta de negocio interesante alrededor de estos  viajeros, no solamente en lo relativo a un turismo cultural tan específico, que necesita de una red de hoteles, hostales, masías y restaurantes que sigan la normativa kosher para la dieta ortodoxa judía y que a su vez respeten y faciliten el descanso del Shabat. Sino que este fenómeno también propicia las tiendas de suvenires que recogen esta temática y potencia la formación de traductores y guías de turismo que puedan expresarse en hebreo, catalán, inglés, francés, portugués, etc.

En este punto Aaron Shiker dio fe del éxito que la tienda de su esposa estaba experimentando, y agregó que la zona es rica en productos de importación. Por ejemplo, él trabaja con un par de bodegas que producen vinos y cavas de exportación para Israel, Rusia y Estados Unidos; un nicho que no existía en el país y que, mediante la colaboración del rabino Franklin Kleinman con  expertos en la técnica vitivinícola, respetan las normas de pureza religiosa alimentaria para elaborar productos kosher. En la última etapa del proceso de fabricación el vino puede ser mirado solamente por trabajadores judíos; Berta apuntó que esta es una medida que ha quedado como resabio de la época medieval en que los alimentos, el agua y el vino de los judíos corrían el riesgo de ser envenenados por fanáticos cristianos.

La célebre orquesta klezmer Charlatan que 
acompañaba a la gran Dora Diamant en sus giras por el Este.
Y, la verdad es que yo no lo esperaba pero miren lo que son las casualidades, con el correr de los manjares y bebidas, ese cognac Soberano inolvidable, esos baklava de película… y con tanto paisano junto me salió un trabajo que seguramente será de provecho para todos, incluidos vosotros. 

Resulta que la boutique de suvenires que lleva adelante la simpática Zelde Shiker entró en contacto con un judío de México, más exactamente de Chihuahua, que decidió probar suerte en Israel, importando alioli, chile y otras salsas y condimentos de México y Cataluña. La idea, reconoció el buen Aaron, le sonó interesante, así que en su día financió los gastos del viaje y parece que, efectivamente, ya en Tierra Santa, el mexicano dio el O.K., y entonces Shiker necesita un tercer ojo que investigue que tan ciertas son las posibilidades del negocio, cuan fiable es el mexicano y, en caso de encontrar la ocasión así de brillante como la pinta el socio en cuestión, yo mismo pasaría a firmar los contratos mediante los poderes que me serán extendidos; ya que los negocios de importación en este momento no le permiten a Shiker trasladarse en persona a Israel.   

El caso es que debo partir para Israel a cerrar el negocio. Pero de todos modos insisto en que esta oportunidad resultará de gran beneficio para la búsqueda de Ripoll. Vengo contemplando serenamente el caso, y si existe una posibilidad de que él sea judío y lo supiera, puede que frente a la situación de desesperación y sin recursos en que se encontraba después de la muerte de su mujer Débora, Natán haya buscado refugio en Israel, tierra donde todo judío que demuestre ser judío puede contar con un mínimo de recursos para empezar. En mi humilde opinión este beneficio podría ser extendido a los antiguos habitantes de la zona, los bíblicos filisteos, pero por lo visto los encargados de resolver el conflicto no están por la labor, y el horno, justamente, no está para estos bollos. 

Tengo un fuerte pálpito con esta suerte de casualidad que me destina a finiquitar el negocio del mexicano en Israel. De manera que me arriesgaría a decir que puede ser un paso importante para encontrar a vuestro Ripoll, lo que no les costará ni un duro, amiguitos, ya que me he encargado de que los gastos estén todos cubiertos por la gente que me contrata y por los contactos con la Agencia Judía.

Los mantendré informados a partir del viernes que viene, que me voy por Vueling  porque El Al es caro y te acribillan con preguntas. Seguimos en conexión desde Israel, con la esperanza de reportarles las mayores novedades. Lehitraot!!!

Dr. Nahúm Caker

Caker eléctrico

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El jueves pasado Nahum Caker nos llamó para hablarnos del caso. Quedamos a las once de la mañana en el bar ElectricitatParece que el lugar es toda una institución en el barrio de la Barceloneta. Un auténtico éxito de la tradición marinera, que los viernes, sábados, domingos y festivos se pone a reventar y la cola llega hasta la calle. De la playa llegan siempre unos gitanos que animan el ambiente con palmas y guitarras. Los clientes, incluso los que no se conocen, no tienen ningún problema en compartir las mesas atiborradas de platitos con ensaladilla de cangrejo, pescaito frito, queso manchego, gordas olivas y vinos de los barriles que decoran la pared del fondo del salón.



Llevan décadas atendiendo guiris y vecinos, inmigrantes y nativos. Jamás sirven medio bocadillo para no desperdiciar el resto de baguette, así que si uno no se ve con fuerzas de zampárselo entero mejor que no lo pida o, en todo caso, si quiere, le envuelven la mitad para que se lo meriende luego; que eso sí que lo hacen encantados, unos paquetes majos que ni la misma Nené de Boquitas Pintadas en sus años mozos. Tampoco hablan inglés (pa qué?) y, por cierto, no aceptan tarjetas de crédito ni hacen reservas con antelación. 


Coqui, el cantinero, es un doble asumido de Robet De Niro. Él cuenta que ese es un bulo que empezaron a decir los guiris y que luego la fama se extendió por Internet. Por eso, cuando levanta las manos entre el gentío puede escucharse un canto contagioso, brotando de todas las mesas, al grito de "Robert De Niro, lolololololó, Robert De Niiiiroo" con la emoción calcada de la canción I love you, baby, de Gloria Gaynor .

Este jueves Coqui estaba relajado, era una mañana tranquila, el aire acondicionado a todo trapo tiraba una brisa de fábula y, mientras repasaba vasos y ultimaba detalles para los hambrientos del mediodía, cantaba canciones con su deliciosa voz de tenor, en todos los idiomas que no habla ni en broma. Lo suyo es de un bilingüismo arraigado, va del catalán al castellano como un mago que se quita y se pone los guantes sin que el público advierta en qué momento se produce el cambio. 

En fin, que a De Niro se lo veía de puta madre, entretenido pero no agitado, atendiendonos sólo a nosotros. Junto con tres cañas nos trajo pinchos de tortilla de espinaca y pa amb tomaquet, sin consultarnos, con Caker se entienden con la simple mirada. Si bien hay que decir que la tortilla es excelente, también es comprometida porque te deja la sonrisa a la miseria, con los típicos paluegos, eso pedacitos verdes de espinaca que quedan enganchados entre los dientes. Para más inri es una tortilla bastante antibeso, un auténtico espanta- vampiros disimulado en una fina delicia para los amantes del ajo y sus propiedades rejuvenecedoras.

Caker suele llevar a sus clientes al Electricitat cuando su oficina está ocupada. Pasa que la comparte con un podólogo, detalle que nosotros no sabíamos y que nos aclaró bastante el hecho de que Caker tuviese un pie de yeso y esmaltes de colores sobre el escritorio; lo que nos disuadió de cierta imagen fetichista que nos habíamos hecho en la mente. Se trata de un podólogo muy exclusivo que atiende en horarios peculiares, lo que a Caker le viene bien porque no está casi nunca, pero que a veces le rompe los esquemas, lo dijo con otras palabras, pero nosotros le entendimos igual.

Se disculpó la cara de mal dormido, contó que una mujer lo había contratado para que investigara quién era el individuo que le orinaba las plantas del porch, lo que fue sencillísimo -explicó Caker-, bastó una noche de guardia para descubrir que era ella misma la que se levantaba sonámbula y en camisón para arruinar sus esfuerzos jardineros de las tardes, cuando llegaba contenta del trabajo para regar y podar sus dalias.

Terminó la historia ahogado por sus propias risas y le lanzó una mirada a Coqui para qué nos trajera una segunda ronda de cerveza. Entonces metió la mano en el bolsillo del bañador (venía de la playa: los pies llenos de arena y el contorno de los raybans en su piel de camarón lo certificaban) y sacó un mapa de Cataluña, que extendió bajo nuestras narices y con su índice mocho y nervioso se puso a repicar una y otra vez sobre un punto que no alcanzábamos a leer. 


-¿Y eso?- dijimos viendo que no iba a parar con la percusión.



-Ripoll- gritó, sacando el dedo para que lo leamos alto y claro, en pequeñas negritas. -La inolvidable ciudad de Ripoll, la tuvimos siempre en la punta de la lengua y no caíamos, ¿qué les parece? ¿No es genial?


-Pero eso es una posibilidad entre millones, Ripoll puede estar en Ripoll como en cualquier otro sitio del mundo. ¿Qué podría estar haciendo ahí?

-Eso es lo que hay que averiguar- contestó realmente animado -Es un pálpito, yo nunca los dejo pasar, díganle desviación profesional, díganle lo que quieran, para mí que ahí hay algo, tiene toda la pinta de ser un principio.

- ¿Le parece?

-Claro, yo conocí bien Ripoll, gracias a una clienta, mi paisana y amiga Dora Diamant. Un asunto bochornoso, todos los meses le dejaban quinientos euros en su cuenta personal a título del alquiler de una propiedad que ella no tenía. Resultó ser un acto fallido del marido que confundió los números de cuentas cuando domicilió el alquiler del piso que pagaba para su amante y la hijita. Al final Dorita no devolvió ninguno de los importes de los alquileres y le puso una demanda con la que todavía se está riendo. Me acuerdo de la cena de celebración: trucha con salsa de nueces, perdiz con coles, flan de champiñones y un vino blanco Missenyora, 100% macabeo, fermentado en barrica.

-Entonces, ¿cuál sería el plan?

-Ir, por supuesto, investigar, no descansar, el tiempo es oro.

-¿El sábado? 

-No, no, en Shabat no trabajo, lo dejamos para el domingo. El martes recibirán un informe. Necesito un adelanto para viáticos, vamos a ir hasta el final, no podemos desperdiciar ningún indicio. 

Así fue que cerramos el acuerdo con un apretón de manos y cuatro billetes de veinte que se guardó, atados con una gomita a un montón de papelitos, donde se reconocía el borde de la tarjeta con su clásico membrete de gorra y pipa. Al salir Coqui nos despidió con un abrazo a cada uno y a Caker le dio un beso en la frente, lo que no nos extrañó nada de nada después de pagar. 

Visita a Yuly

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El otro día fuimos con Montse al hospital de Bellvitge a visitar a su tío Yuly, porque le están curando unas heridas en las piernas. Cuando llegamos me encontré con un señor de unos ochenta años que tras varios meses de internación aún se mantenía tranquilo y risueño. Estaba en una habitación luminosa, del otro lado del pasillo llegaba el murmullo de algunas visitas. Yuly se puso contento al vernos y enseguida nos empezó a hablar de algunos familiares. Contó que había ido a visitarlo una prima de Montse con el novio, porque habían sentido un ruido en la biblioteca y cuando fueron a ver qué pasaba encontraron un libro tirado en el suelo. La prima de Montse se asustó tanto que dejaron la puerta cerrada y, al otro día, cuando volvieron a la habitación, el libro ya no estaba. Yuly les dijo que eso pasaba porque una persona se había muerto en esa casa, pero que no era un muerto que los conociera a ellos. Les dijo que no se hicieran problemas, que cuando se mudaran a otra casa no les volvería a pasar.

Parece que la gente lo visita mucho a Yuly en el hospital. El hermano (el padre de Montse) tiene miedo de que la gente lo agobie, esto siempre según Yuly. Cada vez que va a verlo el teléfono de su hermano no para de sonar y no es gente que quiera hablar con él, sino que le hacen preguntas para que las conteste Yuly. Por eso se resiste a tener teléfono, dice que él ya está demasiado comunicado.

Por ejemplo, contó que el otro día, cuando su hermano no estaba, llegó una señora que él no conocía y, apenas la vio entrar por la puerta, le gritó: ¿Qué hacen aquí? ¿Por qué vinieron? La señora, desconcertada, le preguntó: ¿Por qué lo dice, Yuly? Yo he venido a verlo sola. Entonces él dijo: No, yo la veo con una niña. La mujer se puso pálida y le preguntó: ¿Cómo es la niña? Es rubia -contestó Yuly-, con tirabuzones, tendrá unos tres años. La mujer se puso a llorar tan fuerte que él tuvo que llamar a la enfermera para que le diesen un calmante. Al rato, cuando la mujer se tranquilizó, le explicó que su hija de tres años era exactamente así y se había caído del balcón hacía tres meses.


Le preguntamos a Yuly cómo se hace para liberarse de un muerto, y él dijo que se pueden hacer muchas cosas, como rociar con agua bendita la casa y la cama. El problema -dijo Montse- es que ahora en las iglesias ya no ponen agua bendita, las pilas están secas. Entonces Yuly recomendó poner una taza con sal debajo de la cama. Cuando la sal se endurece quiere decir que el muerto ya se ha ido. Contó que eso lo tuvo que hacer una chica que, cada vez que se acostaba, sentía que alguien se metía en la cama con ella y la tocaba. Al poco tiempo se enteró que hacía unos meses había muerto un hombre que trabajaba con ella y que la había estado acosando. Por suerte lo pudo espantar con una taza de sal, sino habría que haber hecho trabajos mucho más complicados.



Yuly tiene la teoría de que los muertos rencarnan después de veinte años. Nos dijo que el supremo hacedor les pregunta en quién quieren reencarnar, y que había unos cuantos casos de reencarnados en perros, y también en gatos, pero esto es más raro. Contó la historia del perro que iba todos los días al cementerio a visitar la tumba de su dueño hasta que se murió. Cacker y Mónica cuentan lo mismo de un perro que tiene una estatua en el cementerio de mayor actividad paranormal de Edimburgo.


Le habíamos llevado una lata de galletas de regalo, lo que a Yuly le pareció una exageración. Me pidió que se la dejase en el ropero y cuando me la alcanzó para que se la guardara me tomó la mano y comenzó a leerla diciendo: “Tu destino está sellado, nada lo puede cambiar”. Él tiene unas manos muy blancas, de dedos delgados, uñas bien cortas y casi transparentes. Me dijo que tengo una línea de la vida larga, pero que a partir de los cincuenta años mi salud será delicada, que los anillos de las muñecas son protección del cuerpo, así que en ese aspecto puedo estar tranquila. Me mostró que la línea de la cabeza la tengo muy profunda. Eso no quiere decir que sea muy inteligente, sino que tengo fuerza de voluntad. Le pregunté si es terquedad y admitió sonriendo que era eso, sí. También dijo que tuve un disgusto muy grande, me lo señaló. Es un punto profundo como si me hubiera clavado la punta de un lápiz, no supe exactamente a cuál de los disgustos se refería. Le pregunté y empezó a hablarme de un hombre desaparecido. Entonces supe que me estaba hablando de Natán Ripoll. Le pregunté si sabía dónde estaba, pero dijo que eso en mi mano no podía verlo. De todas maneras intuye que está vivo. Dijo que en mi mano hay muchas líneas que se unen con ese asunto.   


Lo cierto es que nos hubiéramos quedado más tiempo, pero ya era tarde y la hora de la visita se había acabado. Además Yuly no quería que nos encontrara la enfermera, o que se despertara el compañero de habitación que está medio loco y grita; nada que ver con el compañero que tenía antes, que pintaba barcos y tenía una conversación interesante. Yuly nos despidió diciéndole a Montse que no tiene nada de qué preocuparse porque ella está siempre protegida. A mí me deseó suerte con lo de Ripoll y me pidió que le mande saludos cuando lo encuentre. Afuera nos vigilaba una luna llena, brillante como una linterna en el campo.

Tras los pasos de Ripoll

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Dispuestos a asumir que en estos siete años nuestra búsqueda ha sido cansadora, inútil y desmoralizante, podemos considerar sin culpa que los medios que hemos utilizado para buscar a Ripoll no han sido los más afortunados, y para remediar el error decidimos contratar a un investigador.

Tras cotejar la amplia oferta que ofrece hoy la red al respecto nos decidimos por el sagaz Dr. Nahum Caker quien, tras estudiar el caso -con una prontitud asombrosa-, consideró necesario trasladarse a la ciudad de Edimburgo, un sitio rico en fantasmagorías y un destino casi inevitable para alguien como Ripoll, un escritor en constante búsqueda de whisky e inspiración paranormal.

El Dr. Nahum Caker
En una correspondencia casi diaria el Dr. nos fue informando uno a uno los pasos recorridos por la resbalosa Royal Mile, nos contó de los mareantes circuitos del whisky por la parte antigua de la ciudad, de las caminatas por los jardines que se extienden sobre las catacumbas subterráneas, de una casa de té con su tronchante pastelería al costado de un cementerio surcado por los susurros del viento, los yonkies y los enamorados, nos habló de los mareantes circuitos de la cerveza, de las apariciones nocturnas del Sr. Stevenson, el Sr. Hume y la pequeña Annie, nos contó del monumento a Sir Walter Scott, con sus bancos conmemorativos, entre los que destacó una placa en homenaje a un caído escocés en Malvinas, nos habló de los conciertos callejeros de jóvenes gaiteros en faldas y de un show de Belle & Sebastian, de los autobuses de dos pisos que por la noche circulan cargados de fantasmas ancianos, y nos contó otra vez de los mareantes circuitos del whisky y la cerveza, y de las tiendas de ropa de segunda mano del Ejército de Salvación, de los árboles de troncos verdes, de la lluvia intermitente, las ardillas nerviosas, y de la prodigiosa galería de arte donde habitan sin conflicto Gauguin, Ramsay y Caravaggio.

Desgraciadamente en este colorido recorrido el Dr. Nahum Caker no ha podido aún dar con el paradero de Ripoll, pero sí con un cúmulo de intuiciones que prometen grandes revelaciones en las próximas pesquisas. Eso esperamos al menos porque de prolongarse la aventura y las dietas de este viaje no sé como haremos para cubrir los gastos. Mientras tanto, los dejamos con la foto del fantasma favorito del Dr. Caker, con quien estuvo conversando en una cata de cervezas de cuya calidad daba fe, según Caker, el carácter ahumado y la muy baja carbonatación.

Placa conmemorativa de un militar escocés caído en la guerra de Malvinas.  

Comunicado Nº1

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Llamado a la solidaridad: Se necesita conocer el paradero de Natán Ripoll, inmigrante argentino, caucásico,  de unos cuarenta y cinco años, delgado, de ojos marrones, visto por última vez hace siete años en la localidad de Higuera de las dueñas, en la provincia de Ávila. Se lo requiere por la próxima publicación de su novela Morir Afuera.  De no aparecer nos veremos obligados a firmar con nuestros nombres y embolsarnos los beneficios.
Los apoderados


Fotografía realizada en el mes de noviembre de 1999.